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lunes, 8 de septiembre de 2008

El rostro ajeno, de Kôbô Abe


Bueno, este libro son palabras mayores. El japonés reflexiona sobre la importancia del rostro en la sociedad, sobre la hipocresía del ser humano, sus debilidades, su inseguridad, la ausencia de identidad, la soledad no convenida y sobre los límites de la locura incluso. Un accidente de laboratorio deja al protagonista con el rostro desfigurado. Sus conocimientos como investigador biológico le permiten fabricarse una máscara que respete al máximo posible las líneas de expresión. A partir de comenzar a usar la máscara ésta empieza a adueñarse de su personalidad, convirtiéndole en otra persona. ¿Hasta qué punto es el rostro el mapa fidedigno de nuestra alma? La maestría de Abe, -un autor que me gusta denominarlo como tremendamente analítico, hasta el borde de la obsesión analítica en su narrativa- se expande de manera espectacular en los tres cuadernos -y una carta, y una contestación final- de que está compuesta la novela. La minuciosidad de detalles en la proyección de la máscara, la progresiva incorporación de ésta en la sociedad, y el desenlace final a través de su relación -y de la máscara- con su mujer, constituyen el contenido de estos cuadernos -blanco, negro y gris- que escribe el protagonista con el fin de que su mujer los lea y comprenda las circunstancias en las que se encuentra -tanto él como la máscara-. Un laberíntico discurso interior, salpicado de escenas en las que contacta con el mundo exterior -la entrevista con el cirujano estético, el encuentro con la niña del yoyó, el almuerzo con aquel desconocido, las citas con su mujer- nos muestran la habilidad extrema de este escritor, sin duda -y para mi un total descubrimiento, ya reseñé hace unos días la memorable La mujer de la arena- uno de los mejores autores existencialistas del siglo XX.

miércoles, 20 de agosto de 2008

La mujer de la arena, de Kôbô Abe


Me enfrento por primera vez a una obra de este autor japonés, nacido y muerto en Tokyo (1924-1993), y que, aún habiendo cursado los estudios de Medicina, decidió dedicarse a la literatura. La mujer de la arena recibió el premio Yomiuri en 1960 -premio japonés de reconocido prestigio recibido por autores como Kenzaburo Oé, Yukio Mishima o Haruki Murakami. Un profesor de escuela, entomólogo aficionado, se toma tres días de vacaciones para buscar especies no clasificadas de escarabajos de la arena en una playa desierta. La aventura deriva en una historia kafkiana, de secuestro en un poblado hundido bajo la arena, en la cual el protagonista analiza el concepto de arena mientras discurre una trama de escape. La novela reflexiona sobre los intereses del ser humano, la acomodación a lo conocido -aunque sea netamente hostil-, y la resignación incluso cuando la posibilidad de escape está en nuestras manos. Todo este conflicto filosófico y fabulador -suenan ecos de Dino Buzzati- conviven en el libro con una prosa estilizada y poética -"De pronto, una sombra fresca cayó sobre él como un pañuelo mojado; era una nube que cruzaba, no más que una hoja empuñada por el viento hacia una esquina del cielo"-, y con golpes de humor, dramatismo, e incluso sensualidad. Un libro estratosférico, una obra sublime, una novela que te hace pensar que a lo mejor la vida merece la pena. Por cierto, existe una peli de 1964 con guión del propio Kôbô Abe y dirigida por Hiroshi Teshigahara.