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miércoles, 13 de agosto de 2008

La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos


En 1995 rodó Angelopoulos esta peli de 176 minutos que he revisitado recientemente -en 4 sesiones- y que me ha vuelto a dejar impresionado por su "poética desgarradora". La música vuelve a ser de Eleni Karaindrou y la impresionante fotografía es de Yorgos Arvanitis, como en Paisaje en la niebla. Harvey Kietel es un cineasta griego exiliado en Estados Unidos que vuelve a Grecia en busca de unos rollos de película perdidos de los hermanos Manakia, unos rollos que conforman la que pudo ser la primera película de la historia, la primera "mirada". El viaje de Keitel es emocionante y descorazonador a partes iguales, una búsqueda desde la soledad -en ningún momento contacta con nadie de su lugar de origen, algún familiar, algún conocido, nada, incapaz de amar, Keitel llora la relación fracasada con la bibliotecaria-, quizás una búsqueda de la propia identidad -el exilio que conlleva la pérdida de su lengua natural, quiénes somos, es importante esa película de los Manakia, qué es importante para nosotros, y para el mundo, quiénes somos, a quién le importa lo que somos o lo que pretendamos ser, dios, creo que voy a dejar de escribir en el blog, me estoy deprimiendo, jeje-, desafiando cataclismos políticos -fronteras interrogadoras, kafkianas-, horribles guerras -la de los Balcanes-, personajes perdidos -Levi en una paisaje de Sarajevo desalentador-, fórmulas químicas desconocidas -hasta conseguir revelar los rollos de película, emocionante momento de alegría-, figura monumental de Lenin a través del Danubio -nadie a bordo-, nieblas sin identidades, muertes injustificadas -al final-, territorios en ruinas -viuda sin casa-, amistades infinitas -reencuentro en Belgrado-. Ganó el Grand Prix en Cannes en 1995 -segundo premio más importante del festival después de la Palma de Oro. Puede que sea la gran película de Angelopoulos y también la gran película del cine europeo de los noventa.

lunes, 26 de mayo de 2008

Paisaje en la niebla, de Theo Angelopoulos


En general -salvo excepciones como Leolo, Kolya, o El tambor de hojalata- las pelis con niños me parecen un rollazo. Esta Paisaje en la niebla es una peli con niños pero paradójicamente nos presenta el absurdo del mundo de los adultos desde la propia perspectiva de los adultos -aunque a través de un viaje imposible de dos hermanos. Vaya galimatías, ni yo sé lo que digo. Estos dos hermanos griegos viajan en tren a Alemania en busca de su padre -a quien nunca han visto, sólo sueñan con él-, un padre que no existe como tal. La peli tiene el sello de Angelopoulos, con su peculiar gusto por las escenas neblinosas, iluminadas desde la genialidad, con pocos diálogos, mucho respeto por la comunicación visual, y basada en un fascinante viaje hacia ninguna parte. Algunas escenas se te quedan en la memoria para el resto de tu vida. Estooo, a ver si me acuerdo cuáles eran: la de los policías saliendo de la comisaría y mirando al cielo la nevada mientras los niños escapan sin entender qué pasa; la del violinista espontáneo que entra en el bar mugriento con los cristales de las ventanas empañados por el frío -¿o por la suciedad?-; la de los actores en paro en la playa... En fin, una obra de gran belleza que no resulta cursi a pesar de los niños y que quizás flojea en su segunda parte para finalizar de forma alegórica y un poco críptica. En 1989 obtuvo el premio Félix a la mejor peli europea. La bonita música es de Eleni Karaindrou, quien ya realizara la banda sonora de La mirada de Ulises y más tarde de Eleni.