domingo, 23 de agosto de 2009

Metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb


Métaphysique des tubes. Traducción de Sergi Pàmies.




"En el principio no había nada. Y esa nada no estaba ni vacía ni era indefinida: se bastaba sola a sí misma." Así comienza la autobiografía más prematura que he leído nunca. Abarca desde el mismo nacimiento de Nothomb hasta los 3 años de vida. Algo realmente extraordinario pues yo no recuerdo absolutamente de antes de cumplir 4 o 5 años, y después tampoco, de hecho no recuerdo ni lo que hice ayer, pero bueno, esa es otra historia. Amélie nació en Kobe y durante dos años y medio estuvo en estado catatónico, ella lo simboliza con una imagen tubular, "El tubo no había emitido ni el más leve decibelio el día del parto". En un mundo en que la gente rinde culto a la regularidad y no cree en la teoría de los accidentes, Amélie fue un bebe bastante raro, sufría un extraño caso de "apatía patológica", era un vegetal, "Me convertí en el tipo de criatura con la que sueñan los padres: a la vez tranquila y despierta, silenciosa y presente, divertida y reflexiva, obediente y autónoma". Nothomb nos lleva por el mundo particular de su familia, su padre, es un diplomático belga asentado en Japón que se levanta a las cinco de la mañana para su clase de canto no, una práctica que Amélie no termina de entender "los ruidos que salían de la boca de mi padre no sabía si me gustaban; sólo sabía que me horrorizaban, que me producían pánico, que me habría gustado estar en otro lugar". Amélie tiene dos niñeras japonesas, una buena y otra mala. Nishio-san adora a dios-Amélie, pero "Kashima-san me rechazaba. Negaba mi existencia. Al igual que existe el Anticristo, ella era el Antiyó.", desde luego que los niños suelen ser un poco tiranos pero Amélie es que se creía Dios. Amélie despertó para el mundo el día en que recibió la visita de su abuela, ésta le dio a escondidas un pedazo de chocolate blanco. La vida podía ser dulce. Amélie comenzó a berrear. Sus padres hubieran preferido que siguiera en estado vegetativo. Amélie estuvo a punto de ahogarse en dos ocasiones. Una en la playa fue salvada por su madre a instancias de Hugo, un recogido vietnamita amigo de la familia, "varias personas mirándome sin moverse, fieles al viejo principio de jamás salvarle la vida a nadie, ya que eso implicaría obligarle a una gratitud excesiva para él". Qué considerados estos japoneses. La segunda vez fue un intento de suicidio a los 3 años, en la piscina. La niñera mala la vio y la dejó estar, ahogándose "Deliciosamente serena, contemplo el cielo a través de la superficie del estanque. La luz del sol nunca resulta tan hermosa como vista desde debajo del agua. Es algo que ya pensé durante mi primer ahogamiento". Nothomb adulta reflexiona sobre la muerte, elige el episodio sucedido en Okinawa en 1945, después de la rendición de Japón en la segunda guerra mundial. Centenares de japoneses fueron al extremo de la isla para tirarse del acantilado, temiendo la llegada de los americanos "desde lo alto de aquel magnífico acantilado, miles de personas se mataron porque no querían que les mataran, miles de personas se lanzaron hacia la muerte porque le tenían miedo a la muerte. Hay aquí una lógica de la paradoja que me deja estupefacta". Amélie ama a los peces, pero odia a las carpas, puede que porque al hombre se le dedica un mes al año simbolizado en una carpa y a l mujer nada. Una carpa es muy longeva, ¿por qué? "Para una carpa ser centenaria significaba revolcarse en una adiposa duración, suponía crear moho con su fangosa carne de pez de aguas estancadas". Amélie recibe como regalo de cumpleaños 3 carpas a las que llama Jesús, María y José. Amélie contempla a su hermana Julie, tumbadas las dos en una esterilla en la playa, tapadas con una toalla, Julie duerme, Amélie la observa inquisidora, pensativa, quizá le esté pidiendo explicaciones del porqué de la existencia, en la portada de este maravilloso libro.

2 comentarios:

e. r. dijo...

Hola, Kovalski.
Hace unos años empecé a traducir este libro, fue mi descubrimiento de que no sé un carajo de francés. Amélie tiene esa cosa picaresca en su prosa, encantadora, que cuesta un perú pasarla al español. No conozco la traducción de Pamiés, pero como es un gran autor capaz sea genial.
Es un libro muy hermoso este,la verdad.
"Au commencement il n'y avait rien. Et ce rien n'était ni vide ni vague: il n'appelait rien d'autre que lui-même. Et Dieu vit que cela était bon."
Las frases punzantes son una cosa mágina. Y el aura bíblico.
No tengo el libro en español pero es caro. Pero un día lo conseguiré y así entenderé muchas cosas que se me escaparon de seguro.
Saludos

kovalski dijo...

gracias por tu comentario e.r., muy interesante leer a Nothomb en francés,aunque yo sería incapaz, apenas conozco el idioma.Pues es una pena que en Perú no tengáis acceso a su obra en español.Aquí en España está editándola Anagrama en bolsillo y a precio muy asequible(6,95 euros).Ahora voy a comenzar el segundo volumen de su autobiografía El sabotaje amoroso, del que espero dar cuenta en el blog, un saludo