domingo, 19 de diciembre de 2010

La calera, de Thomas Bernhard


Llegó la hora de comentar La Calera de Thomas Bernhard (“Das kalkwerk” 1973. Editorial Alianza, 2003, 243 pág. Traducción de Miguel Sáenz). Tenía la mesa repleta de papeles con notas, comentarios y citas textuales de la novela. Mi padre miró alrededor y dijo: hijo, esas notas son demenciales. Era tal la cantidad de anotaciones, comentarios y citas sobre la novela que el volumen de éstos superaba con creces el de la novela original. Me dije: te estás excediendo con las citas, te estás excediendo con los comentarios, me dije, te estás excediendo con las notas, en definitiva, te estás excediendo en absoluto con La Calera. Intenté ordenarlos -sin conseguirlo-, intenté establecer una estructura parlamentaria -absurdamente-, intenté concretar una jerarquía del discurso bernhardiano -sin éxito-, intenté que el comentario sobre La Calera de Bernhard no fracasara desde el principio -consiguiendo un fracaso absoluto y total en realidad desde el principio-.

Me pregunté qué sentido tendrían mis notas, hacia dónde se dirigirían mis notas, qué pretendía yo incluyendo en mis notas todos y cada uno de los pasajes de la novela de Bernhard. Todo está aquí, me dije, todo está en la novela de Bernhard, todo está en la Calera, me dije, no sé si feliz por esta circunstancia o tremendamente desgraciado por ello. Pero si yo anotaba todos y cada uno de los pasajes de la Calera, y en definitiva anotaba todas y cada una de las ideas de la Calera éstas dejaban en realidad de ser notas para pasar a ser la propia La Calera en sí. Me planteé esta posibilidad, me acordé de Funes el memorioso de Borges, el hombre cuya memoria extraordinaria le facultaba para recordar cada instante de cada día de su vida, lo que le conducía a una incapacidad mortal, en definitiva, para recordar nada, ya que para recordar un día empleaba otro día entero en ese proceso de recuerdo, y lo mismo me pasaba a mi con la Calera, que simplemente anotaba todo lo que leía en la Calera, y yo me decía, te estás excediendo en las notas, así como te estás excediendo en todo lo relativo a la Calera, y quizás incluso te estés excediendo en hacer el comentario sobre la Calera, un comentario que nunca podrás finalizar y que únicamente podrá permanecer en tu cabeza, por así decirlo, esperando quizás el momento idóneo, digamos ideal, para plasmarlo en el papel.

Un narrador anónimo -un vendedor de seguros- nos relata la historia de Konrad -recluído en una celda del distrito de Wells a la espera de juicio por asesinato- a través de declaraciones de personas de su entorno que transcriben los comentarios y reflexiones del propio Konrad así como la naturaleza de los hechos acaecidos en la propiedad denominada La Calera, en Sicking, donde Konrad buscaba el "aislamiento absoluto" (p. 19).

También se incluyen los comentarios y cotilleos referentes al suceso que se dan en diferentes poblaciones -o mesones o lugares o publicaciones, hoteles..., aún no me he enterado- como Gmachl, Laska, Lanner y Stiegler. Los declarantes consultados son Wieser -admnistrador de terrenos de Nussler-, Fro -administrador de terrenos de Trattner-, Höller -mozo de La Calera-, y el inspector de construcción.
Los hechos: Konrad le pega dos o tres tiros o hasta cuatro, al parecer, según las diferentes versiones, en la sien -derecha o izquierda- o en la nuca a su mujer inválida ("la señora Konrad, de la que se dice que era sin duda inválida, pero de gran belleza", p.20). La traslada al primer piso para arrojarla por la ventana al agua pero se arrepiente y la devuelve a la silla con ruedas de su habitación del segundo piso. Así pudieron reconstruirse más o menos, los hechos. Actualmente Konrad está encerrado en una celda del distrito de Wells.

Trasladarse a la Calera siempre había sido un sueño de juventud de Konrad. Pero la Calera (con mayúscula) que había sido heredada por su sobrino Hörhager no fue puesta en venta hasta que la calera (con minúscula) dejó de ser rentable, como le comunicó su administrador, y así Hörhager negó la venta a Konrad durante dos decenios hasta que al final accedió a vendérsela por una suma extremadamente desorbitada. De nuevo el protagonista compra una propiedad lúgubre y mortal -y a la que sólo se puede acceder por el Este, y en invierno ni siquiera por ahí- por un importe estrambótico, tal y como sucedía en Sí, y tal y como sucede en uno de los relatos autobiográficos de Mis premios.

"Y cuanto más me esforzaba por adquirir la posesión de la calera, le dijo Konrad al parecer a Wieser, tanto más me rechazaba Hörhager, no me la vendía pero tampoco se la vendía a otro, para no poner fin a los esfuerzos por mi parte por adquirir la Calera, necesitaba esos esfuerzos míos desesperados, observaba con placer esos esfuerzos míos desesperados por adquirir la Calera, le dijo al parecer Konrad a Wieser." Cuando Konrad necesita urgentemente la Calera para poder llevar a cabo el estudio intelectual que intenta llevar a cabo en los últimos 20 años.

¿Qué sabemos del estudio del oído de Konrad?
Sabemos que es un estudio filosófico y matemático y médico y anatómico, es todo de eso y nada de eso, es, en definitiva, el auténtico -y definitivo- estudio del oído, porque del cerebro y sobre el cerebro se ha escrito mucho pero sobre el oído no se ha escrito nada nuevo en siglos.
El estudio de Konrad -sobre el que lleva trabajando los últimos 20 años y el cual tiene completo y desarrollado en su cabeza: "Un estudio que uno tiene sólo en la cabeza, pero no sobre el papel, no existe al fin y al cabo en absoluto, le dijo Konrad al parecer al inspector de construcción, dice Wieser", con el riesgo de que en cualquier momento pueda desmoronarse- comprende 9 capítulos. El capítulo 1 se ocupa de introducir el resto de capítulos. En el capítulo 9 se explica los capítulos anteriores. En realizar el capítulo 1 tardó Konrad dos años, mientras que en escribir -más bien imaginar- el resto de capítulos tardó 18 años. El cápítulo 6º versa sobre el suboído y el capítulo 7º se llama Oír y ver. El capítulo 5º es el más difícil y aún no tiene título.

¿Cómo crees que se refiere en definitiva Konrad al estudio, al trabajo intelectual?
a. es una hermosa tarea;
b. en la Calera existen las posibilidades más altas en relación al estudio ("sólo pensó siempre, como era natural, en su estudio, para el que la Calera le pareció siempre ideal"); y al final en la Calera se hace imposible absolutamente el desarrollo de dicho trabajo;
c. el estudio para Konrad es más importante que la locura ("Naturalmente nada sería más fácil, dijo al parecer Konrad, que volverse sencillamente loco de verdad");
d. si tuviera que escoger entre su mujer y su estudio Konrad elegiría su estudio sin dudarlo;
e. todas son ciertas.
Digamos que Konrad utiliza un método con su mujer para recuperar o reforzar o educar o tratar su oído, la verdad es que no tengo ni idea de qué va el método Urbantschitsch pero Konrad lo usa hasta el agotamiento -de su mujer. Este método consiste en:

a. repetirle o hacerle repetir una frase con una vocal o una consonante muy repetida como "mi íntimo amigo el maniquí" -¿cuál será la frase en el alemán original?-hasta 200 veces durante 6 o 7 horas todos los días de la semana, durante meses, años.
b. no tengo ni idea.
c. las dos son ciertas.

Avanzaba yo en la lectura de La Calera de Thomas Bernhard cuando me dio por ir apuntando -en lugar de anotar citas textuales, un proceso que me duró un par depáginas- ideas, conceptos, referencias,situaciones, con una intención desdibujada y poco clara:
tenido por chiflado, interminable proceso de burlas, distracciones permanentes, ningún amigo verdadero, todo es una comedia (en el mundo y en la Calera, página 84), Konrad tiene un excelente oído (oye los pinos y el agua aunque no los ve), cuadernos con observaciones de ruidos desde las profundidades del agua.

Konrad tiene dos posibilidades de futuro, ¿cuál de estas dos te parece la más justa o idónea o definitiva?
a. establecimiento penitenciario de Gapsten, por asesinato.
b. establecimiento psiquiátrico de Niedernhoudt, en caso de enajenación mental.

¿Qué dirán finalmente los tribunales? "Pero los tribunales son imprevisibles, dice Wieser, dependía totalmente de la disposición de ánimo del tribunal en ese instante, del jurado, el que Konrad fuera condenado a la pena máxima o bien a la pena mínima o bien fuera declarado loco".
Nunca lo sabremos, el libro acaba antes.
¿Dónde está la Calera? En Sicking ("aislamiento absoluto en Sicking", página 19). No sé dónde está Sicking, en algún lugar de Austria. He buscado Sicking por todos lados de Austria. No he encontrado Sicking.
¿De dónde viene el matrimonio Konrad? de Toblach. Toblach está en la provincia de Bolzano, al sur del Tirol, en la frontera con Austria, más del 80% de la población habla alemán: "volver a Toblach sólo hubiera significado para él renunciar definitivamente a su estudio y, por consiguiente, también a la finalidad de su existencia". Si la señora Konrad quería volver a Toblach continuamente, Konrad no podía contemplar siquiera la mínima posibilidad de volver a Toblach, nunca a Toblach, para lo resto en Sicking (Konrad).

¿Por qué se trasladaron a la Calera?
"sólo pensó siempre, como era natural, en su estudio, para el que la Calera le pareció siempre ideal" (Konrad). Le pareció "siempre ideal" hasta que empezara a parecerle MORTAL, daba vueltas por la habitación, arriba y abajo, esperando el momento para ponerse a escribir su estudio, cuando definitivamente optaba por tumbarse a mirar al techo, y esperar el paso del tiempo, durante horas.
Dos barcazas de muebles llevaron todo el mobiliario a través del lago hasta la Calera (pág. 38). Luego hubieron de venderse todos esos muebles -a espaldas de la señora Konrad, quien creía que todos esos muebles aún permanecían en la Calera cuando la realidad era que Konrad los había vendido a un americano por un módico precio el cual que en su momento le pareció de lo más rentable a Konrad-. Y cuando ya había vendido todo lo vendible de la Calera y su situación económica era demencial tan sólo le quedaba vendible en la Calera el cuadro de Francis Bacon pero Konrad "una y otra vez, sentado en su sillón y observando a su mujer que dormitaba frente a él en su silla de ruedas, había pensado, dice Fro, el Francis Bacon no lo vendo, el Francis Bacon no lo vendo, el Francis Bacon no lo vendo."

No había teléfono en la Calera. La venta de muebles estaba repleta de mentiras. "El diletantismo de los expertos era el más penoso de todos los dilentantismos", Konrad en la página 76. Repetí en mis notas la frase sobre el diletantismo, pensé en el diletantismo, en los diletantes, en el diletantismo de los diletantes, y en la penosidad de todos ellos, cientos de veces, miles de veces incluso.

La sinfonía Haffner, una y otra vez, la señora Konrad pedía a Konrad que pusiera la sinfonía Haffner, y llegó el momento en que ambos odiaban la sinfonía Haffner de tanto escuchar la sinfonía Haffner.La Calera había podido incluso aniquilar a Mozart, la Calera había conseguido en su maldad intrínseca aniquilar al gran genio de Mozart.

Antes venían muchos amiguitos a la Calera "pero ahora todas esas gentes no venían ya, la Calera se había visto libre poco a poco a de aquella basura parental." Primero dejaron de venir los amigos de Konrad, y luego los familiares de la señora Konrad, y finalmente nadie vino ya a la Calera, ni siquiera Konrad tocaba ya el piano en la Calera, "no había vendido el piano por sus buenas razones, porque podría ser muy bien que él, Konrad, empezase un día a tocar el instrumento, etcétera."
Todos tenemos -casi todos- buenos recuerdos -o casi buenos, o casi recuerdos- de la infancia pero Konrad "No podía decir, pero sí pensar, que tenía que contemplar su infancia como algo siniestro, como si contemplase un infierno." ¿Por qué tenemos que sobrevalorar la infancia? ¿Simplemente porque no nos acordamos de nada de ella? ¿Simplemente porque somos incapaces de conocer nuestras propias sensaciones durante la infancia, nuestras propias inquietudes, miedos y aversiones? Que Konrad odiara su infancia no era patético, no era más que la asimilación de una realidad que intentaba fustigarle pero para la que él está ya a salvo, conformando una realidad aún más infernal que su propia infancia, poniendo, en definitiva, a su infancia, a salvo del recuerdo.

¿Por qué todos molestan e interrumpen a Konrad en la elaboración de su estudio sobre el oído?
"Ayer fue el inspector de construcción, hoy Höller, miles y miles de pequeñeces que impiden escribir mi estudio". Lo peor es que el inspector volverá a por su cinta métrica. Lo más ridículo molestaba a Konrad en la confección de su estudio. Si sólo iba a pensar y no a escribir no había ningún ruido en el exterior, si se disponía a escribir entonces Höller cortaba leña. Konrad bajaba para pedir a Höller que dejara de cortar leña y le pedía que hiciera una tarea silenciosa en la casa adyacente, pero a la vuelta ya no podía, lógicamente, concentrarse en el trabajo, y la relación entre la tranquilidad exterior e interior no era inequívoca, podía haber una tranquilidad exterior excelente y convivir ésta con una tranquilidad interior demencial, y viceversa, a veces se planteaba Konrad la posibilidad de ir a cortar leña con Höller, cosa que nunca hacía, volviéndose a medio camino para recorrer arriba y abajo todas las habitaciones de la Calera, de dimensiones perfectas -es decir, grandes dimensiones, 30 ó 40 pasos en cada dirección- para poder recorrerlas arriba y abajo en condiciones óptimas.

El sueño de Konrad (p.178). Este sueño -el primero, en el segundo soñará que pinta de negro todas las paredes y todos los techos de la Calera- contado por Konrad puede ser definitivo en el impulso asesino que padeció Konrad. En él Konrad terminaba por fin su estudio del oído de una sentada. Luego su mujer lo echaba al fuego.

La naturaleza de ese acto -el asesinato de su esposa- es explicado de diferentes formas:
- En Gmachl: "premeditación".
- En Stiegler: "arrebato".
- En Lanner: "asesinato deliberado y vil".
- En Laska: "acto de locura".

Las muertes de los vecinos: del carnicero, del estanquero quemado a lo bonzo y de su mujer estrangulada por el estanquero, del aserrador, de un ataque al corazón sobre el tractor, va creando un ambiente de fatalidad y tragedia ideal para la resolución del suceso en la Calera.

Es La Calera una novela muy divertida. Hay dos escenas desternillantes -no daré más datos de estas escenas, me dije, no incluiré citas de estas escenas, me repetí triunfal, sabedor de mi derrota, de mi fracaso absoluto, de mi ridiculez como comentarista literario-, a saber estas escenas son:
1. cuando el inspector de construcción regresa por segunda vez a la Calera porque ha extraviado su cinta métrica y cree haberla olvidado allí.
2. cuando Konrad va por última vez al banco a por 10.000 y el director del banco empieza a sacar papeles de sus movimientos y préstamos y a llamar a todos los departamentos y oficinas pidiendo datos sobre Konrad.
En cualquier momento Konrad puede transcribir su estudio desde su cerebro al papel: "...había pensado lo mismo unas cien, unas mil veces, le dijo Konrad al parecer a Wieser, que sólo tenía que escribir unas frases para, de repente, poder escribirlo poco a poco todo, mil veces lo había pensado, mil veces".
¿En qué lugar terminará Konrad su estudio? "Ya en los tiempos de Augsburgo había creído poder escribir el estudio de una sola sentada, después de unas frases". Esta sensación de inmediata finalización del estudio la tuvo Konrad en alguna de estas ciudades: Augsburgo; Innsbruck; París; Aschaffenburgo; Schweinfurt; Bolzano; Merano; Roma; Londres; Viena; Florencia; Copenhague; Hamburgo; Francfort; Colonia; Bruselas; Ravensburgo; Rattenberg; Toblach;Neulengbach; Kornnburgo; Gänsendorf; Calais; Kufstein; Munich; Prien; Mürzzuschlag; Thalgau; Pforzheim; Mannheim.
Aunque parezca absurdo, la respuesta es: en todas ellas: "Todos esos comienzos e ideas siempre y para siempre perdidos, le dijo Konrad al parecer a Wieser".
Son Wieser y Fro los más intensos confidentes de Konrad. El porqué la novela se ha elaborado a costa de testimonios de personas en el entorno de Konrad, y recopilados por un narrador anónimo, y sin la participación directa de Konrad es simplemente porque: Konrad está en las dependencias de la comisaría de Wells y se niega a contestar a ninguna pregunta. Es decir, Konrad no contesta preguntas. En página 155: "Tanto Wieser como Fro describen cada uno la última tarde que pasaron con Konrad, cada uno a su modo, confirmando cada uno al otro con sus manifestaciones, contradiciendo unas veces Wieser a Fro, otras Fro a Wieser, y al mismo tiempo, como queda claro, confirmando Wieser a Fro y Fro a Wieser." Y en la página 180: "La exposición de Wieser de ese sueño coincide totalmente con la exposición de Fro".
¿Escribe Konrad alguna otra cosa aparte de su estudio?
a- No, Konrad no escribe nada aparte de su estudio.
b- No, Konrad ni siquiera escribe su estudio, lo tiene en la cabeza pero no escribe ni una frase.
c- Konrad escribe, además de notas para su estudio, las cuales son pretendidas por Fro después del suceso, unas notas sobre los ruidos desde las profundidades del agua. "Fro, creía, dice, que esas notas, esos papeles, eran efectivamente en gran parte demenciales, pero sin embargo de gran interés", página 176.
Llegué a un punto en que no podía tomar más notas de La Calera, definitivamente no más notas, sólo leer La Calera, y luego hacer el comentario. No más notas, sólo lo que me acuerde del texto, nada textual. A ver, tenemos un estudio intelectual sobre el oído humano (Konrad), un método extraño para el funcionamiento del oído (señores Konrad), un asesinato (señores Konrad), una propiedad denominada la Calera, una calera abandonada, una serie de inspectores y de administradores de fincas, unos testimonios.
Konrad empieza a tener algunas ideas paranoides cuando Höller, el mozo de la casa adyacente de la Calera, recibe la visita de su sobrino, el sobrino de Höller realmente sólo puede estar huyendo de la justicia y es por eso que de alguna manera le cae bien a Konrad, porque a Konrad le cae bien todo aquel perseguido por la justicia, porque la justicia sólo persigue a los inocentes, como piensa Konrad. Por eso Konrad a medianoche se desliza furtivamente en su propia propiedad hasta la casa adyacente, se postra bajo la ventana y escucha las risas y la conspiración en definitiva de Höller y su sobrino contra ellos, el matrimonio Konrad, a quienes pretenden aniquilar.
Si bien la Calera en principio fue el lugar ideal para elaborar el trabajo intelectual de Konrad al final se convirtió en un lugar absolutamente imposible para llevar a cabo dicho trabajo intelectual. Al igual que cualquier ruido o visita impedía a Konrad terminar su trabajo el propio Konrad impedía la concentración en su estudio ¡Morfología! al profesor del hospital donde estuvo ingresada la señora Konrad. Konrad golpeó una y otra vez cada noche la puerta del profesor, y la última noche hasta exageradamente, con golpes cada vez más fuertes.
Que Konrad tuviera penas anteriores por insultos e incluso por pegarle un tiro en el brazo a Höller desde su ventana - "la señora Konrad le reprochaba al parecer, a su marido, ininterrumpidamente, sus condenas anteriores"- no impidió a Konrad asesinar a su mujer con una escopeta de caza, una escopeta que guardaba la señora Konrad tras la silla de ruedas -Konrad había comprado un gran número de armas para defenderse de los peligros que podían acechar la Calera-. Existe una hipótesis en la cual a Konrad se le dispara el arma accidentalmente mientras la limpiaba, pero no era lógico que entonces la víctima presentara heridas de 3 o 4 disparos en la cabeza, un solo disparo hubiera sido lo lógico por un accidente, 3 o 4 disparos en la sien o en la nuca no era lo lógico por un accidente.
Konrad quizás decidió acabar con la vida de su mujer cuyos dolores e incapacidades habían avanzado terriblemente en los últimos tiempos. Si bien la señora Konrad al principio se trasladó a la Calera para que Konrad pudiera terminar su elaborado trabajo intelectual luego pudo ver claro que tanto la Calera como el trabajo de Konrad acabarían con sus vidas, con las de los dos.
En una escena memorable Konrad asiste al entierro del estanquero, o del carnicero, o más bien del aserrador, los 3 muertos, cuando fue al entierro del aserrador hacía frío y Konrad pensó que debía abrigarse bien y ponerse un gorro aunque fuera por ello objeto de burlas y comentarios por parte del vecindario porque bien podría suponer que uno fuera al entierro de alguien y que ese entierro terminara siendo el entierro de uno mismo. Ir a enterrar a alguien y terminar asistiendo al entierro propio, grotesco, desastroso, una calamidad.
Hay dos libros, el Kropotkin, el libro preferido de Konrad y que Konrad le lee a la señora -como castigo o como salvoconducto, nunca como premio-, y el Ofterdingen, el libro preferido de la señora Konrad, si la señora Konrad pedía que Konrad le leyera el Ofterdingen entonces Konrad a cambio le leía también el Kropotkin, el libro odiado en realidad por la señora Konrad, las Memorias de Piotr Alexeievich Kropotkin, y si le leía dos horas del Ofterdingen luego Konrad le leía dos horas y media del Kropotkin. Y quizás este Ofterdingen sea -y ya con total seguridad aunque no se mencione en el libro- el Enrique de Ofterdingen de Novalis
Esperaban cada día la llegada de Höller con la comida desde el mesón, y los Konrad fantaseaban con el contenido de ese almuerzo, cada día, y Konrad esperaba que trajera igualmente noticias sobre el pueblo y sus vecinos. Fro -con quien el narrador ya ha contratado un seguro, al parecer, según el narrador- espera recuperar las notas de Konrad, en definitiva las notas del estudio, ya perdido -el estudio- irremisiblemente. Me cuestioné el valor de mis notas, la tremenda y fatal analogía entre el trabajo de Konrad y el mío sobre La Calera, la infernal coincidencia de fracasos absolutos, porque si la Calera aniquiló y acabó definitivamente con Konrad y con su estudio, así como con la señora Konrad, mi comentario sobre la Calera aniquiló y destruyó desde el comienzo mi confesión intelectual, así como mis expectativas de triunfo en relación a la consecución de un trabajo intelectual que sirviera para algo a la humanidad. Me dije, este trabajo intelectual salvará a la humanidad, cuando en realidad quería decir, este trabajo intelectual me salvará únicamente a mi, y no a la humanidad en realidad, a la que mi trabajo intelectual sobre La Calera le trae sin cuidado.
Entonces miré el significado de la calera en el diccionario y me quedé con las dos últimas acepciones: 5. f. Cantera que da la piedra para hacer cal. 6. f. Horno donde se calcina la piedra caliza.
Konrad decidió un tiempo atrás cortar cualquier hilo de comunicación con el exterior (con el interior ya está cortado, p.166: "el intercambio verbal entre Konrad y su mujer se había limitado a lo más ridículo"), para ello dejó de contestar las cartas de sus conocidos, unas cartas que en determinados momentos pensaba retomar -en sus respuestas-, y para ello amontonaba las cartas en la mesa de trabajo , y luego las sustituía con el material para elaborar el estudio, porque si gastaba las fuerzas que tenía en escribir las cartas luego no podría escribir el trabajo, y así, sucesivamente, no terminaba de escribir ni las cartas ni el trabajo. En la página 174: "él tenía en la cabeza un estudio capital". El gran problema de Konrad fue pensar que en algún momento y en algún lugar llegaría el momento perfecto para redactar ese trabajo, y darlo por acabado, y cuando esto sucediera dejaría de tener problemas económicos y de cualquier tipo, desconocemos el por qué de esta utópica salvación, ya que el fin ulterior de ese trabajo es un completo enigma, pues ¿quién necesita un trabajo filosófico matemático médico literario metafísico sobre el oído humano?
a excepción de Konrad, claro.

5 comentarios:

Aconcagua dijo...

Después de meditarlo tanto, creo que la Sra.K. debería haber hecho una denuncia por malos tratos, conseguir una orden de alejamiento y obtener una paga de 420 por tres años.
La Calera me dejó exhausta. Muy bueno
lo tuyo, Kovalski!

kovalski dijo...

yo creo que el maltrato básicamente consistía en emplear el método Urbanchís con su señora porque el asesinato realmente no llega nunca a aclararse, quizás lo pidiera ella misma, y es que en el fondo Konrad era un buenazo,
saludos

Elena dijo...

Me han llamado calera, he buscado el significado por Internet y en diccionarios y no hay manera; Al final he encontrado esta página, el único sitio en el que la he visto escrita.
¿Qué es calera?
Muchas gracias de anticipo, un saludo, Elena.

Plastikos Yugoslavos dijo...

Sublime

Fernando García García dijo...

Gran entrada. La Calera, sin duda una de las novelas más divertidas y originales de Bernhard, me dije...