lunes, 3 de enero de 2011

El italiano, de Thomas Bernhard



Extraña y muy valiosa publicación recogida con el título de El italiano. El libro se divide en tres partes y una nota. En la primera parte tenemos el fragmento de un relato inacabado llamado El italiano. La segunda parte recoge las conversaciones de Bernhard con el director de cine Ferry Radax en 1970, en un banco blanco de un parque de Hamburgo. Contiene los comentarios improvisados de Bernhard durante tres días, unos comentarios que, según el propio Bernhard, podrían haber sido de distinta manera. La última parte, precedida de una breve nota explicatoria, es el guión cinematográfico que Bernhard escribiera para la peli que debía rodar Radax, y que se basaría en el relato inacabado llamado El italiano.

El relato en sí, El italiano, es de una fuerza y expresividad de la más alta calidad bernhardiana. Sin ir más lejos vemos en él una especie de anuncio de lo que sería su obra maestra y última novela Extinción, ya que se desarrolla durante unas exequias. La acción (¿acción? cuando hablamos de Bernhard no podemos hablar mucho de acción pero ustedes ya me entienden) se desarrolla en el funeral de un personaje importante de la sociedad asutríaca y está narrado por el hijo del difunto. Éste observa el aislamiento de uno de los asistentes al evento, un italiano que debió conocer a su padre y con quien tiene una conversación en el bosque. En un momento dado el hijo le cuenta al italiano lo que hay bajo el claro donde se hayan, una fosa común de soldados polacos que fueron fusilados en el pabellón de recreo al final de la segunda guerra mundial, lugar donde su padre había pedido ser despedido. En ese pabellón, según le cuenta al italiano, cada año se representaba una obra de teatro escrita por uno de los hijos, así durante generaciones. "Al parecer , los cadáveres estuvieron quince días en el pabellón de recreo, difundiendo un hedor monstruoso, a la gente de la casa se le había prohibido entrar en el pabellón de reposo."
En la Nota central confiesa Bernhard: "ocasión típica para escribir, sobre la base de un fragmento antiguo, ya olvidado por mí y en realidad inacabado, El italiano, pero como me habia propuesto, de pronto adecuado, un guión bastante exacto que se apartaba sin duda considerablemente de ese fragmento y sin embargo, en todos sus aspectos, se refería a él, para una película que Radax hizo, sin mí, en varias semanas consecutivas del invierno de 1971."
La reacción de Bernhard ante la manera de afrontar la peli de Radax la describe el traductor habitual al castellano de Bernhard, Miguel Sáenz, en su biografía del escritor austríaco:
"Y en el rodaje abundan los incidentes. En un momento dado, Bernhard (en ausencia del director) se presenta en Wolfsegg, devasta los decorados, arrancándolos de las paredes, y envía un telegrama a la radiotelevisión de la Alemania Occidental que coproduce la película: «Detengan inmediatamente rodaje. Director totalmente incapaz, no ha entendido nada. Lástima de cada marco malgastado». Ferry Radax, a pesar de todo, consigue terminar su filme sin Bernhard y se lo proyecta, en presencia del productor y el «redactor» de la emisora. Al acabar, se produce un silencio. Luego Bernhard dice: «Lástima de cada marco no puesto a disposición de Radax». La película recibe el premio AdolfGrimme de 1972 (como mejor película «experimental») y, típicamente, Bernhard parece considerar que se trata de un premio exclusivamente suyo, a pesar de que recompensa también a director y cámara."
Trabajar con Bernhard debió ser para Radax una experiencia absolutamente INOLVIDABLE.

Las conversaciones con Radax en Hamburgo son la monda. Extractos:

1. "Lo que prefiero es estar solo. En el fondo, es una situación ideal."
Hombre, tanto como ideal, diagamos que tiene su punto.
2. "En mis libros todo es artificial".
Vale, comprendido, artificio como la mejor forma de realidad, ahí has estado sembrado, Thomas.
Aludes a "escenario totalmente oscuro". La oscuridad como simbología de la soledad y del fracaso. Es una hermosa idea.
3. "Mi casa es también en realidad una cárcel gigantesca".
Bueno, es que te compraste una casa -horrenda por un precio descomunal, todo hay que decirlo- que era ciertamente gigantesca (¡una calera!), y allí, con todo el frío austríaco, en esa habitación enmaderada sin calefacción para recibir visitas inhóspitas, pues, qué quieres que te diga, es una cárcel "ideal" para completar tus fantásticos relatos.
4. Bernhard habla de las "resistencias" que de alguna manera estimulan su creatividad. Según él todo le era fácil con la música y lo dejó, todo le era fácil con las matemáticas y lo dejó. Así:
"Lo más terrible para mí es escribir prosa. Y desde el momento en que me dí cuenta de ello y lo supe, me juré sólo escribir prosa."
Es el mejor camino para ir directo al fracaso. Te lo montaste bien, Thomas, hiciste del fracaso una parodia de la creación, y de una parodia de la creación una apología de la testarudez humana y del trabajo intelectual, no lo neguemos a estas alturas.
5. Destructor de historias.
"Soy un destructor de historias, soy el típico destructor de historias".
Es curioso que diga esto Bernhard. Para mi es el autor en el que con mayor profundidad y magia crecen las historias, alrededor de una prosa árida y obsesiva se desarrollan ramas colaterales -o fundamentales- que apuntan, diluyen, esbozan historias maravillosas, normalmente de muerte y depresión. Por ejemplo, al final de Hormigón, la historia de la pareja de alemanes en Mallorca, o la gran historia de la persa en Sí. Quizás cuando Bernhard dice "destructor de historias" en realidad quiera decir "gran creador de historias", pero insolubles, incompletas, sin principio ni fin, como la propia realidad.
6. Libros sin final.
"El mayor de los errores es que un autor escriba un libro hasta el final. Y en el trato con la gente es también buena cosa interrumpir de pronto una relación."
Pero eso es evidente, estimado Thomas, ¡escribir un libro hasta el final! ¿a quién se le puede ocurrir? La conclusión más lógica después de esto es romper la relación con todo el mundo.
7. Melancolía.
"La melancolía es un estado hermoso".
En realidad es el estado ideal para crear... algo melancólico. Aunque todo debe tener su contrario, los valores emergen desde el contraste, bueno, no me voy a poder vulgarmente filosófico. Para Bernhard el trabajo intelectual es "una hermosa tarea", y la melancolía "un estado muy hermoso". Alguién debió haberle preguntado qué entendía él por hermoso.

El guión y la peli.

Radax declaró que el guión de Bernhard era irrealizable por ser demasiado literario. La peli hubiera durado cinco horas y media, dijo. Creo que Bernhard debería haberle encargado la peli a Theo Angelopoulos.
La verdad es que el texto de Bernhard es tremendamente arduo de leer. Las indicaciones de la posición de la cámara, los movimientos de los personajes -criadas, hermana, chico para todo, etc...- son extremedamente exactas. "Cámara desde la entrada del invernadero directamente sobre el cadáver, al fondo, todavía impreciso, casi totalmente a oscuras, el decorado, ahora la cámara otra vez desde la cabecera del catafalco sobre la hermana, a la derecha junto a ella el señor del Bentley, detrás los señores que conversaban antes junto al invernadero, todos inmóviles, desde la posada La Hermosa Vista sube la Marcha, con mucha calma, de pronto se oye un disparo, no hay reacción."

Hay varios elementos que atraviesan el texto, entre ellos:

- la hermana del fallecido, quien se preocupa de que el cadáver esté bien limpio y presentable en el invernadero (el pabellón de recreo del relato es sustituido por el invernadero), obsesionada por la altura de la cabeza de su hermano no hace más que introducir cojines aquí y allá, para lograr una perfecta simetría y una posición de la cabeza "ideal";
- el catafalco;
- criadas, van sirviendo en bandejas el desayuno por las distitnas habitaciones;
- el chico para todo, degolla liebres, va de aquí para allá;
- la Marcha que toca la banda, la cual ensaya en la posada La Hermosa Vista;
- los cuartetos de Bela Bártok, suenan desde la habitación del italiano;
- el italiano, escucha los cuartetos de Bártok a gran volumen, todos están hartos de él y desean que acabe el funeral para perderle de vista -o de oído, mejor dicho- ("Comienza el cuarteto nº 3, el italiano vuelve a la ventana, la cámara lo muestra desde atrás, de pie junto a la ventana");
- el español, está instalado al lado del italiano, tiene una gran colección de armas, una Mannlicher -con la cual Konrad cometió supuestamente el asesinato en La Calera-, y una Gorosabel, se entretiene apuntando con ellas por la ventana e incluso se apunta en la cabeza, no llega a disparar nunca;
- disparos en el bosque, a cada momento resuenan, no sabemos de dónde provienen, se han mimetizado con el entorno, nadie repara ya en ellos;
- conversación decisiva entre el hijo del fallecido y el italiano -contiene referencias al fragmento El italiano: "El hijo dice:... aquí, en este claro jugábamos a menudo a los prisioneros cuando éramos niños... de pronto: sobre una fosa común... el claro es una fosa común". El hijo le plantea la idea de suicidio del padre ("El italiano se detiene como si mirase en dirección al invernadero, fríamente: el tiro en la cabeza es una posibilidad");
- agrimensores, en una exagerada referencia kafkiana Bernhard introduce las figuras de hasta 3 agrimensores con sus trípodes, ¡uno de ellos en el tejado de la casa!

El libro de Alianza Editorial, Madrid 2001 (Der italianer, 1971 Residenz Verlag, Salzburg/Viena) incluye 16 fotografías en blanco y negro pertenecientes a la película filmada por Radax y realizadas por Heidrun Hubert. En ellas vemos a las criadas, a la hermana presidiendo la mesa desierta, limpiando la sangre en la sien del fallecido, al italiano en su habitación, conversando con el hijo en el bosque -en silencio-, fachada del gran caserón en Wossegg, de una gran canal que remite a Rembrandt y a Bacon, etc...

Es un texto "ideal" para estudiar junto a la visión de la peli, si es posible en un hermoso estado de melancolía (yo añadiría "y de desesperación total").
Como quiera que la película no me ha sido posible encontrarla nos conformaremos con este extracto que da buena idea de la sensibilidad y el ambiente y luz de la misma. En ella se ve a la banda ensayando en la posada y una toma de la conversación entre el hijo y el italiano:

2 comentarios:

J. G. dijo...

es grande Bernhard, verdad amigo?

kovalski dijo...

digamos que Bernhard es el más grande, "sin lugar a dudas",
saludos