miércoles, 21 de septiembre de 2011

AMRAS, de Thomas Bernhard

Relato ( o novela breve) de 1964.
Traducción de Miguel Sáenz.
112 páginas.
Sinopsis.
Dos hermanos adolescentes (Walter y el narrador) son encerrados por su tío en la torre de Amras a la muerte de sus padres (suicidados).
Ellos mismos han intentado suicidarse.
Walter padece la enfermedad materna, ataques epilépticos.
Las lecturas de Walter.
Stifter,  Jean Paul (Johann Paul Friedrich Richter), y Lermontov.
Novalis y Bernhard.
La novela se abre con una cita de Novalis: "La esencia de la enfermedad es tan oscura como la de la vida."
Recordemos también que Rothamer tenía la buhardilla de los Höller repleta de citas y escritos de Novalis pegados en las paredes. En El Premio Julius Campe de Mis Premios, leemos: "En el parque de Wertheimstein y en el Casino Zögernitz leí las galeradas de Amras. El libro está logrado, es un libro romántico, escrito por un joven después de leer a Novalis durante meses."
Me dije, voy a leer de nuevo Amras. Amras no es una de las grandes obras de Bernhard pero en Amras está el germen de Bernhard, me dije, no es una gran obra maestra de Bernhard como Corrección o La calera o Extinción, pero en ella está sin duda el germen del mejor Bernhard, me dije, leí Corrección y me hundí, leí La calera y me hundí, leí Extinción y me hundí, ahora leeré Amras y no sé si me hundiré también, lo bueno que tiene estar hundido es que ya no puedes hundirte más, tan sólo son palabras, me dije, luego me dije, sin embargo las palabras son lo más importante que hay, nada es más importante que las palabras, luego me dije, está el pensamiento, y unos segundos más tarde me dije igualmente, el pensamiento se hace con palabras, intenté pensar algo sin palabras y no conseguí hilvanar ninguna idea, tan sólo imágenes de Mary Elizabeth Winstead paseando por el parque, bueno, y también la luz en alguna calle de Berna o La Haya....
"Era triste lo que veía, era triste lo que pensaba, tristemente corrí la cortina, con la tristeza que gobierna la razón..." Digamos la tristeza dirigida, razonada.
Los dos hermanos tan sólo quieren desaparecer. Hay dos cartas de los hermanos, una dirigida a Hollhof, psiquiatra de Merano y otra a la señora Kufstein -el resto de cartas las escribirá el narrador-
Las lecturas de Walter ANTES del suceso.
Sterne, Dante, Donne, Diderot...
El cuchillo de Augsburgo.
Walter no se atreve a cogerlo porque le incita a causar dolor a alguien.
Suelos y muros.
Nueva a carta a Hollhof.
Menú en Amras.
Desayuno: leche cruda con pan recién hecho.
Almuerzo: manzanas y peras.
Cena: lonchas de carne negra colgante -cortadas con el cuchillo de Augsburgo- mojadas en vino.
Cartas a Hollhof.
Las cartas a Hollhof se suceden, entonces me doy cuenta que hace un rato que todo el libro son cartas a Hollhof.
Visita al internista en Innsbruck.,
La visita mensual al internista la hacen los hermanos andando. Cuando llegan Walter se instala en el llamado Asiento del epiléptico.
La muerte de Walter.
Walter está muerto. Sufría epilepsia, la enfermedad de la madre. Ahora está muerto. Luego sabremos la causa de su muerte (suicidio).
La casa del internista.
La consulta del internista está en un cuarto, quinto o incluso un ¡sexto piso! y no hay ascensor, ¿a qué internista se le puede ocurrir semejante desatino?
Análisis profundo del estilo narrativo de Amras.
Hay muchos puntos suspensivos...
Frases de Walter.
El narrador le transcribe a Hollhof las frases encontradas bajo el catre de Walter. Son disparates. ("El silencio del cerebro...").
Las ciencias naturales.
Walter se ocupa de las ciencias naturales, el narrador de la música, o es al revés, sí, al revés.
Análisis fonético.
Cómo debe sonar "Amras" en alemán, Amrrrasssss...
Qué decir a la gente para que se anime a leer Amras.
No te vas a reír con esta novela, definitivamente.
La ridiculez.
"...a veces andaba, no corría, me arrastraba y andaba, corría y me arrastraba, andaba y corría, sólo lo ponía todo en ridículo... pero sobre todo me ponía a mí en ridículo, me ponía en ridículo por... loco, malvado, artificial... con el endiablado deseo de armonizar por mí mismo la Naturaleza con mi propia ridiculez... con mi forma de actuar de repente, también allí, otra vez totalmente filosófica..."
Reflexionemos acerca de la ridiculez: definitivamente somos ridículos, el ser humano no puede escapar a su ridiculez, es absurdo e inútil luchar contra la ridiculez, ¡es ridículo luchar contra la ridiculez!
Fragmentario.
Digamos que el libro es fragmentario.
Locura.
La cubierta alude a "monólogo que iluminan documentos intercalados la deriva progresiva e inexorable a los tenebrosos dominios de la locura".
Bueno, pensé, si utilizáramos los documentos dispersos de alguien, más los pensamientos sueltos de un pariente que se ha suicidado, cartas al psiquiatra, reflexiones inacabadas... ¡cualquiera parecería un loco!
"Ya no estudio, ando, con el equilibrio totalmente trastornado, por un bosque de experiencias asfixiadas, mortales puntos de apoyo del espíritu, todo está muerto, todos los libros están muertos, sólo respiro ya un aire muerto..."
Cuando uno pierde la fe en los libros lo ha perdido todo.
Lo mejor es la carta final a Ratteis, botánico de Partschins.
"Amras extraordinario".
En Mis premios Bernhard relata la época en la que escribió Amras, de un tirón, a su editorial le pareció bastante bueno (Telegrama: "Amras extraordinario, todo muy bien", de Mis Premios. Se pierde en los vericuetos de la historia de la literatura qué leyó realmente el lector de la editorial).
"Después de Helada creí no poder escribir, ni poder escribir nunca más, pero entonces, a orillas del mar, me puse a ello y Amras estaba allí. Siempre había sido el mar lo que me había salvado , sólo necesitaba ir al mar y estaba salvado." (Mis Premios, 2009, póst.)
Después de Amras el narrador estará en Aldrans, y luego en Stam.
El final posible: los manicomios austríacos ("...que nos avergüenzan a todos...").

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jean Paul no es sartre, sino Johann Paul Friedrich Richter, romántico alemán.
Un saludo.

kovalski dijo...

gracias, ya lo corregí, un saludo