sábado, 24 de septiembre de 2011

Ungenach, de Thomas Bernhard.

Si tuviésemos que hacer una síntesis GENERAL de la obra de Bernhard diríamos básicamente:
un tipo se va a escribir un trabajo intelectual a una -vasta- propiedad -que lo aniquila-, alguien se suicida, todo es mortal.
Vayamos al grano, como diría el notario de Ungenach, es un relato breve que data de 1968 y que preludia los grandes clásicos del escritor austríaco.
Sinopsis.
Robert Zoiss ha heredado todas las propiedades de su familia. Su hermanastro ha muerto y ahora que su tutor también la ha palmado Zoiss, que vive en Stanford impartiendo clases, ha regresado a Austria para poner en orden el legado de su familia, realizando una donación que compete a un gran número de personas, varios presidiarios entre ellos. Luego la voz de su hermano Karl -asesinado en África- toma el relevo de la narración.
Juan Benet y Thomas Bernhard.
Ya está Kovalski con sus paranoias. No, no y no, sé lo que digo. Después de Amras me dije, qué puedo leer, demonios, luego me dije, leeré Ungenach, sí, lo tuve tan claro como el agua cristalina, Ungenach debía ser lo siguiente, no había otra posibillidad realmente, ni de otro autor y otra obra de ese autor, Ungenach era lo único que podía continuar en mi vida, tras Amras y Corrección.
Comienzo de Ungenach.
"... en la noche del 3 al 4 , camino de Zúrich, desde donde volveré en avión a los Estados Unidos, en dirección a casa de mi tío Zumbusch en Chur, en donde quería descansar unos días."
Una meditación, de Juan Benet: Cogí este libro de Benet el otro día, no sé por qué lo cogí, acababa de leer Amras y me dije, leeré algo de Benet, necesito leer algo de Benet, para alcanzar la aniquilación total, después de Bernhard pocos escritores soportan una lectura, no sabía si Benet lo conseguiría, yo creía que sí, entonces empecé a leer aquella historia de aquel suizo que se casaba con una de las tías del narrador, un suizo, maderero, que provenía de la ciudad suiza de Chur. Entonces recordé que Benet había sido muy amigo de Javier Marías, y que Marías era un devoto de Bernhard y que quizás esa devoción se la había inculcado su amigo y maestro Juan Benet, nada era absurdo, todo encajaba, quizás Benet había leído Ungenach y de alguna forma quiso dejar caer una pequeña alusión, una alusión que nadie captaría, quizás muy poca gente, pues Bernhard no era lo conocido que es hoy en día cuando apareció Una meditación (1970) -más bien nadie conocía a Bernhard fuera de Austria, Alemania quizás-. Curiosamente se cita a Bernhard en alguna ocasión con motivo de esta novela de Benet, la primera en la literatura española sin un punto y aparte, y se añade que probablemente Benet no conociera a Bernhard.  Yo no sé si lo conocía o no, ni si había leído Ungenach pero la coincidencia de un maderero de Chur me resulta sospechosa.
El notario Moro.
Este tipo me parte.
Personas que participarán de mi donación.
Papeles de Karl.
Volver o no a África: "Realmente la verdad es que no puedo darme a mí mismo ninguna explicación de por qué, de pronto, no vuelvo ya  África."
Lo que dice Miguel Sáenz en el prólogo de Relatos:
"A Bernhard, a quien durante toda su vida le preocupó, con tenacidad aldeana, la adquisición de propiedades, lo fascinaba la dispersión de esas propiedades a manos de los herederos."
Realización versus destrucción.
"La realización es al fin y al cabo la destrucción de la realización."
Entierro de mi padre. Pabellón de caza. Cadáver expuesto.
Este tema le gusta mucho a Bernhard y lo explotará tanto en el guión para la película de Radax El italiano como en la impresionante Extinción.
Música y felicidad.
"...escucho las suites for Harpsicord de Händel, interpretadas por Cristopher Wood, y soy feliz."
Odio de madrastra.
En una extensa epístola Karl da cuenta de su verdadera aversión hacia su madrastra: "En esos años de tu impulso destructivo, dos o tres después de la muerte de mi madre, conseguiste hacer de Ungenach, el lugar de la generosidad y de la humanidad y de la cultura y del mejor señorío, de acuerdo con la evolución general, debo decir, nada más  que una devastación y destrucción de la naturaleza y del espíritu,un infierno del mal gusto...".
Este odio se verá reproducido -amplificado- en la figura de Roithamer en Corrección, de 1974.
No es el único punto en común con Corrección, también están los estudios genéticos y una propiedad que aniquila a sus propietarios (Ungenach, Altensam).
Un problema matemático.
En una carta al físico Renner en Vaduz, Walter intenta averiguar qué problema matemático comentaron él y su padre en una excursión desde Sitten a Leukerbad: "¿qué hay de ese enigma matemático que, como me consta, preocupó a mi padre hasta el final de su vida?" (Esta carta nunca fue enviada).
Analizando.
Analizar Ungenach no era fácil, era incluso IMPOSIBLE. Como todo Bernhard cualquier interpretación tendía al fracaso. Ungenach es una síntesis de toda la obra de Thomas Bernhard. La infancia como el origen de la muerte, la propiedad familiar que aniquila a sus integrantes (Amras, La calera, Altensam,...), un exiliado  que regresa con motivo del reparto de la herencia, una donación -demencialmente generosa-, un pabellón de caza donde reposa el cadáver del padre (Extinción, El italiano), la lucha contra la naturaleza, etc... Quizás aún no ha fructificado convenientemente la idea del trabajo intelectual como único y decisivo proyecto vital. Hay escarceos intelectuales, en las ciencias naturales (Corrección, Amras), con el oído (anticipándose a La calera) -su padre había perdido la vista pero "Prescindiendo de todos los médicos consiguió verlo todo más intensamente, si bien en realidad no veía absolutamente nada ya, por medio del oído"-, estudios genéticos,... (Sí, Corrección). Me dije entonces, para qué analizar Ungenach, Ungenach nos analizaba realmente a los demás y no nosotros a Ungenach, es Ungenach el que nos aniquila y  no nosotros a Ungenach, Ungenach fue escrito para salvar de la aniquilación y en realidad se convirtió en un instrumento aniquilador, gran escrito Ungenach, gran obra menor.
Pasajes: Naturaleza, Robert Walser, muerte, manías intelectuales.
"Tribunal de la Naturaleza.
Mi vida como desviación consecuente de mi vida.
Predilección por la comedia: miedo mortal."
"Atakpame. Con Stirner. Conversación sobre Robert Walser."
"La causa de mi muerte está en mí mismo. Robert."
"Me afligía extraviarme en las manías intelectuales echadas a perder que hoy pueden observarse por todas partes, eso me repelía."
Reflexión.
Me dije, no puedo analizar a Bernhard, me resulta imposible analizar a Bernhard, no sé por qué siquiera intento analizar a Bernhard, una y otra vez, tan solo un apunte, me decía, un pequeño apunte, nada más, intentaba convencerme de mi inutilidad, no pretendo analizar a Bernhard, me engañaba a mí mismo, sólo quiero leer un poco de Bernhard y explicar algo, no todo, en realidad, no quiero realizar un profundo análisis de Bernhard, sólo algunos detalles, me decía, leía un poco a Bernhard y creía entenderlo todo, una frase se multiplicaba en mi cerebro en miles y pensaba, esto lo escribiré en el comentario, luego me sentaba a escribir y no había ya nada en mi cerebro, Bernhard se había volatilizado, toda esa basura intelectual en la que intentaba basar mi existencia se derrumbaba por momentos, y no significaba absolutamente nada.


Próximamente: WATTEN.

2 comentarios:

Maqroll dijo...

Tiene gracia cómo llega uno a conocer a ciertos autores. Probablemente a Marías se lo dio a conocer Benet (no me extrañaría). El caso es que yo llegué a Bernhard y a Benet (y a Sebald), casi a la vez, de la mano de Marías.
Reitero mi admiración por la dedicación pormenorizada a la obra de Bernhard que realizas, absolutamente inalcanzable y endiabladamente disfrutable...tal y como van las cosas parece inevitable (y deseable) terminar en "Extinción"

kovalski dijo...

gracias, Maqroll, eres muy amable. Yo descubrí a Bernhard cuando Círculo de lectores publicó El malogrado, hace ya unos cuantos años, y a Sebald rebuscando en una feria del libro de ocasión en Málaga -Austerlitz-, hace también un tiempo. Sin embargo hay autores a los que he llegado gracias a terceros, como a Walser y Pitol -Vila Matas mediante-, o a Bruno Schulz -Herbert mediante, Zagajewski mediante-, o Hawthorne -Borges mediante-. El final debe ser Extinción lógicamente aunque antes supongo que revisaré Maestros, Tala y algún otro que me queda por reseñar en el blog. Saludos