domingo, 28 de septiembre de 2008

OPETH: Watershed (2008)


Con un poco de retraso llega a El mundo de Kovalski la obra maestra editada este año por los suecos Opeth -o lo que es lo mismo, el nuevo disco del talentoso Mikael Akerfeldt. Y es que las peticiones de los lectores de este blog son sagradas para Kovalski. Este nuevo cd supone además la presentación discográfica del nuevo batería Martin Axenrot -músico relacionado con bandas de death-black como Bloodbath donde coincidió con Akerfeldt- en sustitución de Martín López, y del nuevo guitarrista Akesson -que sustituye a Lindgren y que estuvo en los Arch Enemy del genial Michael Amott. La producción ha corrido a cargo de Jens Bogren -productor del anterior disco de Opeth Ghost reveries y de bandas como Soilwork y Katatonia- y del propio Akerfeldt. El disco comienza con un tema acústico COIL -con guitarras acústicas y flautas, y la dulce voz de Natalie Lorichs que recuerda enormemente a la de la ex vocalista de The Gathering Anneke van Giersbergen y que da la réplica a Akerfeldt en la segunda parte del tema. Un tema acerca de la inercia -desilusionada- en una relación amorosa: "When I get out of here Will I leave you behind? I found that the years passed despite ". Curiosamente los dos opinan lo mismo, pero siguen juntos. Gran tema -y extraña forma de comenzar un disco de death metal progresivo- que nos retrotrae a la época de Damnation. Heir Apparent comienza de forma depresiva, con esos arpegios tan típicos de Akerfeldt, y después de una coda tenebrosa a cargo de Wiberg en el teclado deviene la tormenta en una de las interpretaciones vocales de Akerfeldt más espeluznantes. Después de un solo buenísimo con la eléctrica entra la guitarra clásica para dar paso a un parte totalmente black-death que recuerda a bandas como Dimmu Borgir, luego retoma la parte acústica, etc. Un tema muy complejo que finaliza con una inspiradísima melodía instrumental. The lotus eater es otro grandísima tema que empieza con un tarareo "mudo" y se convierte en una avalancha en la que Akerfedt es capaz de alternar melodía con partes black. Un riff simple se convierte en la base para un desarrollo vocal emocionante y el mellotron de Wiberg poniendo los pelos de punta: "You are stuck in a beautiful future.Changing and waiting and seeking the truth of it all". Los interludios, los puentes entre sección y sección están cuidadísimos. Akerfeldt en estado de gracia. Nuevos pasajes acústicos con flautas, guitarras limpias y arpegios marca de la casa desembocan en una parte casi cómica con aire jazz -¿es que el genio de Akerfeldt no tiene límites?-. El final del tema me suena a los Pink Floyd más psicodélicos con voces en off. El momento cumbre del disco viene con Burden (Burden), una balada impresionante que te hace sentir que el mundo no está acabado. Un aire a los King Crimson del Red impregna el sonido -ese mellotron, oboes-, la voz de Akerfeldt rasga las bonitas melodías y la letra profundamente triste -como casi todas las de este genio-("If death should take me now. Count my mistakes and let me through. Whisper in my ear. Taken more than we've received. And the ocean of sorrow is you"), el solo de teclado es espectacular y la guitarra solista brilla en "Fading away". Pero eso no es todo, la canción termina con una melodía en las guitarras -con coros sin letra de fondo- que quizás sea posiblemente lo mejor que haya compuesto este hombre en toda su vida. El momento menos brillante del disco viene con el single Porcelain Heart, una canción que suena demasiado a otras cosas de Opeth pero que también tiene una parte central escalofriante (video de Porcelain Heart) después del solo -minuto 3.30- ("I see blood spilled 'neath my feet, Lead me through wastelands of deceit, Rest your head now, don't you cry, Don't ever ask the reason why"). Los dos temas con los que concluye el disco con excelsos. Tanto Hessian Peel como Hex Omega reúnen todo el talento que hay en Opeth. El principio de Hessian Peel suena a los Dire Straits de Love over gold (¡no es broma!), luego la clásica de Akerfeldt acompaña una bonita melodía de la guitarra eléctrica sin distorsión y canta Akerfeldt: "Will their children cry When their mother dies And in the autumn of their lives Will they feel the same?". Típico riff con la acústica y presencia del mellotron, voces limpias, esta gente ahora tocan el cielo. Solos melódicos de guitarras con dobles voces que podrían recordarnos a los Maiden más clásicos. Parte crepuscular con una nueva sección acústica que enlaza con parte más black -voces guturales- y nos parece escuchar a los Opeth del Deliverance. Vuelven más partes acústicas tremendamente inspiradas -este tío no para, el tema dura más de 10 minutos- y termina la canción con melodías disonantes. Hex Omega se está convirtiendo en mi tema preferido del disco. Riffs rebuscados con esos arpegios akerfeldtianos, y toda la melancolía que reúne su genialidad. Flautas para "Two years In your heart One moment of doubt". Solos de guitarra heavies, vuelta a la simpatía por el caos, y final con un ritmo de guitarra entre purpleliano y blacksabbathiano, repetición con Axenrot realizando variaciones hasta que el sonido de órgano da por terminada esta obra maestra. En términos técnicos decir que el sonido es perfecto, Akerfeldt está mejor que nunca en las voces y en las guitarras solistas; Axenrot aunque con un estilo menos estilista que López -muchas dudas se despertaron cuando se dio a conocer el sustituto del uruguayo- hace un trabajo brillante; las composiciones están muy inspiradas, la producción está repleta de muchos detalles, transiciones, arreglos de gran gusto y calidad. Cada escucha invita a descubrir nuevas facetas que antes pueden haber pasado desapercibidas. El disco del año. El mejor disco de Opeth. Un disco que terminará siendo mítico. Si no lo es ya.

2 comentarios:

Mirka dijo...

Muchas gracias querido Dani. Me encanta poder disfrutar con alguien más esta música tan fascinante. Desde el principio me dejó perpleja la mezcla de rock y músicas de distinto pelaje que se actualizan en este disco. Estaba alucinada..no salía de mi asombro..es cierto que la canción que menos nos gusta es la que habría sido la más típica de Opeth, la más reconocible en su estilo, y sin embargo pierde y pierde frente a las otras piezas. Te diría que la que más me gusta es Lotus Eater pero ¿por qué tengo que elegir ninguna cuando me gusta hasta la canción sueca de los bonus tracks?.....

No concibo la vida sin música, y poder vivir la experiencia de sentir una música como esta, capaz de conmoverme, casi himnotizarme, me hace muy feliz.
Watershed es una de esas cosas que hacen que la vida sea realmente buena.
gracias de nuevo por tu blog

besos

kovalski dijo...

hola mirka, me alegra leerte por aquí, coincido contigo en que la música es imprescindible -¡sobre todo si no has cometido el error de escuchar a oscuras la música de cámara de Lachenmann, por dios!-, no conozco los temas de los bonus tracks de Watershed, a ver si los pillo,
gracias por tu comentario,
besos